domingo, 1 de septiembre de 2019

Morfeo

Mientras miro el semáforo esperando que se ponga en verde mi mente vaga libre. Son las siete y media de la mañana y el camino al trabajo lo realizo de forma automática, y estoy demasiado cansada para hacerle caso a las noticias.
Desde el interior de mi coche, que ha empezado a caldearse gracias a la calefacción, miro a las pocas personas que caminan por la calle. Una mujer con botas altas de color beige se dirige con paso rápido a su coche, y un hombre con un abrigo de paño gris cruza el paso de peatones. Parece suave. Me imagino pasando la mano por el abrigo y al hacerlo una imagen se me viene a la cabeza y por un momento dejo de respirar.
¿Anoche... anoche me masturbé dormida? O en duerme vela más bien. Recuerdo que me fui a dormir pronto, como siempre, y caí al momento. Y ya. Pero ahora tengo un recuerdo claro de que no dormí de un tirón precisamente.
Conduzco sin fijarme en nadie más. Recuerdo estar dormida y de pronto, sin abrir los ojos, sentir que necesitaba algo... Todo mi cuerpo centrado en una sola cosa. Era como si toda yo palpitara esperando una cosa. Recuerdo colocarme boca abajo y meter la mano entre mis muslos. Fue rápido, pero brutal. Apreté la almohada contra la pared mientras me arqueaba y gemí mientras los latidos de mi corazón se abrían paso de forma estruendosa por mi pecho hasta dejarme sorda. Me acaricié un poco más, pero esta vez más suave. Los dedos resbalaban fácilmente.
Suspiré y me giré. Me dormí de nuevo rápidamente. 
Mientras lo pienso siento una ligera excitacion por todo mi cuerpo. Quizá los brazos de morfeo sean mi mejor opción... 

domingo, 2 de junio de 2019

Un poco de cinismo se ha colado por mis venas

No paro de pensar que nadie me quiere. Tras tanto tiempo tengo la sensación de que algo falla en mí, y eso me hace sentir vacía. Luego recuerdo que no es del todo cierto y me siento peor.
Por alguna razón los tíos que se vuelven locos conmigo responden todos a un mismo patrón: posesivos, inseguros y, lo que es más importante, no me transmiten lo que busco.

Llegados a este punto tengo que replantearme el problema. O admito gente tóxica en mi vida o asumo que estar sola es mi condición natural. Estoy más cerca de lo segundo -lo primero ni lo considero a estas alturas- pero me molesta que las cosas sean así.
Sé que una parte de culpa es mía... por ser como soy, por saber lo que no quiero, por seguir soñando imposibles. Pero ya no sueño. Estoy aprendiendo a ser realista. Un poco de cinismo se ha colado por mis venas.
Quizá la vida no es justa, pero no te engaña.

Es sol abrasador y aire que quema

Una a una han caído todas las hojas. Se han caído los pétalos. Cuesta asumir que ya no hay nada.
Y aun así las raíces tiran con fuerza, como si no quisieran asumir que se ha acabado. Pero lo harán.

No es otoño, ni tan siquiera invierno. Eso tendría sentido. Es sol abrasador que ciega y aire que quema.

domingo, 12 de mayo de 2019

Y aún así quiero llamarte

Hola, te escribo por todo lo que ocurrió la otra noche. Bebimos demasiado, y no voy a decir que no sabiamos lo que hacíamos, porque es mentira. Pero quizá no hubiera sido tan directa si hubiera bebido menos. 
Me hubiera hecho la tonta ante tus insinuaciones o miradas en lugar de entrar al trapo y vacilarte. Que sí, que todo lo que dije es cierto, pero suelo reservarme las provocaciones para otra gente.
Pero no sé, quizá fue el tequila, o que eres más cabrón que muchos que conozco, pero me gustó. Y lo cierto es que no eres mi tipo, pero me gustó ese toma y daca verbal. Es más, casi lamenté no haberte llevado a mi cama.
Y sí, tienes razón en que tuvimos química. Pero no vas a conformarte con mi cuerpo, y no puedo permitir que juegues conmigo. Y menos aún que creas que puedo ser tu tipo. 
Y aún así... quiero llamarte.

sábado, 16 de febrero de 2019

Vértigo

"¿Te apetece salir a tomar algo?" la pregunta flotaba en el aire mientras en la mente de Aurora se agolpaban un millon de pensamientos. Quería decirle que sí. Y al mismo tiempo deseaba con todas sus fuerzas que aquello no estuviese pasando. 
Le gustaba Luis, y eso es lo que la confundía. Quería decirle que no. Que no se involucraba con gente conocida, aunque fuera el dependiente del supermercado... o precisamente por eso. No tenía ningunas ganas de cambiar de hábitos. Pero algo en los ojos de aquel hombre le resultaba atractivo. 
Sintió vértigo al responder: Amm... Claro.

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